El secreto no está en conseguir, ni en retener…

…sino en recibir sin lucha a lo inevitable.

¿…y qué es «lo inevitable»?

Tú lo sabes… Este Instante presente, vivo, decidido, en el que ni un millón de pensamientos de miedo y control tendrán el suficiente poder de hacerlo retroceder… porque las hojas caen, y lo nuevo entra.

Este momento es «irrebobinable».

Tú y yo, aquí, entrelazándonos entre las palabras, unidos en la entrega y en la escucha de un latido compartido que nos habla de una misma Voluntad, la de vivirnos en Libertad, sin miedo a reconocernos como pura fuente de inspiración el uno para el otro.

Sin vuelta atrás, ni necesidad de anticiparse a nada, porque… ¿quién querría adelantarse a un espacio y un momento que no existe?  ¿Qué espero encontrar en mi imaginación que no me atrevo a vivir Aquí?

Sí, honestidad es lo que pide el corazón, por eso quiero seguir preguntando en silencio:

¿Qué «creo» que aún necesito conseguir? ¿Es verdad que lo que Ahora soy no está completo?

¿Qué «creo» que he de retener? ¿Realmente quiero vivir para «poseer»?

Esto lo sabemos muy bien tú y yo… aunque a veces lo olvidemos: las creencias necesitan ser defendidas, sí, con dolor, tensión y mucha, muuuucha confusión. La experiencia pura de la Libertad, en cambio, solo puede ser vivida al desnudo, sin corazas ni escudos, desde un corazón abierto y vacío de defensas.

Esta es la llamada de nuestro compartir más puro, esto es lo que vivimos cuando dejamos de pedirle al mundo y nos entregamos a descubrir nuestra inherente capacidad de Amar: una experiencia pura de Libertad, sin condiciones, ni límites, ni excusas fabricadas por el sueño del ayer.

Enseñarte a recibir lo que Eres, en el instante que Es. «Las hojas caen… nueva VIDA», y no puede ser de otra manera, porque el renacer es constante y el morir no sucede mañana sino al extremo de cada aliento que brota y se consume en este ir y venir de la respiración… detente… escucha… ¿lo sientes? Naces en cada aliento, mueres en cada aliento… ¿Hay algo más hermoso que sentir a cada instante que la vida no es «mía», y que yo siempre estoy en sus brazos?

Las hojas traen nombres, historias, tiempo que fue…Tú, Ser vivo, desnudo y completo en el único momento de Vivir. Ahora. No las necesitas. Es por eso que las hojas caen.

Como el árbol, que en presencia del otoño es llamado a soltar los ropajes descoloridos de lo antiguo, sin apego a retener, y sin miradas ni esperanzas al mañana. El árbol siente en el vientre de su alma el instinto de dejar atrás, y entregarse en su desnudez a ser espacio abierto, puro y disponible para lo que haya de llegar.

No pide… porque su naturaleza es dar.

El árbol no piensa si mañana tendrá muchas o pocas hojas, ni cuando llegará la primavera. Solo ama su expresión, con todo lo que hay en él en cada instante, entregándole toda su vitalidad a su experiencia, ya sea desnuda y silente… o cubierta por el manto de sus hojas en dulce melodía con el viento.

Eres naturaleza, porque eso has venido a ser. Ahora puedes recordarlo, vivirlo, amarlo como amas el descanso que en ti amanece cuando sueltas la lucha con lo antiguo.

Si has de sostener, sostén solo una cosa: el Puro Sentir, el que te inspira la capacidad, la escucha amorosa, y la entrega sin condiciones a la vida que tu corazón sigue albergando para ti.

Y las hojas… ¿por qué no? Sí, claro que sí… déjalas caer… bendiciendo su hermosa danza de despedida con el mismo sentir de gratitud que deseas que te acompañe en cada paso del nuevo camino.

Un profundo despertar a este instante de enamoradas palabras, se abre a tus pies…

Solo es eso… nueva vida.

Te abrazo

Sem 

 

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